Ser catalana cuando no estás en Cataluña

1 oct. 2016

Jacqueline Müller ©
Dejadme que os ponga en situación. Nací hace dieciséis años en Mataró, una ciudad a la cual se la conoce como la capital del Maresme, y que se encuentra en la provincia de Barcelona. Hace seis años me mudé al lugar en el que ahora vivo, un pueblo junto a Valladolid. Y hace seis años que me di cuenta del daño que la ignorancia puede llegar a hacer.

Recuerdo mi primer año en el colegio. Era quinto de primaria, y las únicas nuevas éramos yo y otra chica más. No estaba mal, yo era tímida pero logré formar mi grupo de amigas. Estaba cómoda. Sin embargo, un día en el que estábamos haciendo un trabajo grupal, mis compañeros se pusieron a hablar sobre Cataluña. Si, niños de 10 años hablando sobre política.

Comenzaron a decir cosas como que los catalanes son todos unos egoístas. Que a ver si se independizan ya y nos dejan en paz. Y más cosas que menos mal que he olvidado. Si me hubiera mordido la lengua más de lo que ya hice, se me hubiera llenado la boca de sangre.
Aquel día llegué llorando a casa. Llorando por aquella decepción. Porque me habían insultado en mi propia cara. Sí, sabían que soy catalana. Y me habían llamado egoísta. A mí, que jamás dudaba de dejarles unas tijeras cuando ellos no las tenían. A partir de ese momento sí que fui egoísta, sólo por darles la razón.

Y, ¿sabéis qué es lo peor? Que ni siquiera sabían de lo que estaban hablando, pero que aún así consiguieron hacer mucho daño. Que aquello que decían no era porque hubieran estado en Cataluña y lo hubieran comprobado con sus propios ojos, que eran sólo los prejuicios que oían en sus casas a la hora de comer mientras sus padres comentaban el telediario en voz alta. Comentarios sin fondo, basados simplemente en una imagen.

Una persona no representa a una cultura, una sociedad y una historia. Una persona no es la voz de todos los habitantes de un lugar, puede que ni siquiera la de la mitad. ¿O acaso todos los españoles somos iguales que nuestro presidente? ¿O quizás todo lo que él dice lo hemos siquiera pensado nosotros alguna vez? Claro, supongo que es fácil meterse en los asuntos de los demás pero los propios dan miedo.

Y también está lo típico de decir soy catalana y que lo siguiente que escuches sea ¿eres independentista?
¿Disculpa? ¿Acaso te he preguntado yo si eres facha? Ya sabes, como en Valladolid son todos fachas. Y tú eres de Valladolid. Igual que en Andalucía son todos vagos, y eso que yo lo soy. Ah, y en Euskadi unos brutos de cojones, pero ten cuidado conmigo y no me cabrees. Prejuicios, prejuicios, prejuicios. ¿Por qué un país con una cultura tan bonita y diferente tiene tantos prejuicios?

Me gusta ser catalana. Estoy orgullosa de mi tierra, adoro Cataluña. Porque tiene una cultura preciosa y unas costumbres que lo son aun más. Porque sus costas son hermosas, aunque no más que sus habitantes. Y aunque ni entiendo ni comparto el deseo de ruptura con el resto de nuestros vecinos, lo respeto. Porque eso es lo que se tiene que hacer. Te guste más, te guste menos. Opina, debate, descubre, equivócate, redescubre y vuelve a equivocarte. Pero siempre respeta igual que quieres que te respeten. Da y recibirás. No pagues con la misma moneda, paga con la tuya, que es más sincera.

La verdad, ni siquiera voy a releer esta entrada. Me da igual lo bien o mal que me haya quedado escrita, si la foto (que por cierto me encanta) queda bien colocada o no. He escrito esto más por mí que por vosotros. Llevaba demasiado tiempo callándome todo esto, y ya iba siendo hora de que que lo escupiera todo, y seguro que hay cosas que se me han olvidado comentar.

Para acabar, respondedme a esta pregunta. ¿Por qué nos preocupamos más en buscar lo que nos diferencia que disfrutar aquello que compartimos?

2 comentarios:

  1. Olé tu Judith. En serio, bravo. Yo no lo había explicado mejor. Soy catalana también y a veces no me salen las palabras para explicar a la gente que no nos juzguen por la mala publicidad que nos hacen y bla bla bla. Pero al leer esto, siento como si fueran mis pensamientos. Respeto ante todas las ideologías, eso es lo que necesitamos que nos entre en la cabeza. Gracias, Judith. Un abrazo :))

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  2. Jajajaja no sabes cómo te entiendo. Yo nací en Albacete, me mudé a Madrid y allí me llamaban paleta. Pasé media vida en Madrid, volví a Albacete y me llamaban pija D: El caso es que a la gente le encanta criticar al vecino. En mi opinión todos somos humanos, todos somos personas, todos estamos viviendo en el mismo cacho de tierra rodeada de mar. Lo de los países no es más que una forma de gestionar a pequeños cachos de población porque un gobierno para el mundo entero sería inviable. Debemos dejar de imaginar fronteras que no existen y alejarlas tanto de nuestras tierras como de nuestras mentes. Y ante todo, respetar. ¡Un beso!

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